NOTA CERVECERA: KAYTA, CAZADORES DE LEVADURAS

LOGO KAYTA (sin fondo)

La necesidad de potenciar y desarrollar el área científica y tecnológica es una prioridad a nivel país. Dentro de este contexto, nos adentramos en el mundo de la joven empresa de biotecnología nacional, Kayta, iniciativa pujante y con futuro, que actualmente realiza importantes aportes a la industria cervecera y vitivinícola de nuestro país.

Su nombre proviene del mapudungún, cuya traducción al castellano alude a origen, caballo salvaje, indómito. Significado que grita desde lo más profundo de nuestras raíces para entender la importancia del trabajo de esta empresa chilena en el rescate de nuestra tierra y en el descubrimiento/exploración -en todo el país- de levaduras nativas originarias.

Fue así como en sus inicios recorrieron desde la Tercera hasta la Octava Región chilenas, buscando aquellos microorganismos imperceptibles ante nuestra vista, pero que guardan lo más preciado de una Nación: identidad patrimonial. Kayta desarrolla una exhaustiva selección y producción de levaduras nativas en formato líquido, orientadas a la industria del vino, del pisco y de la cerveza.

La importancia de esta firma, en particular, radica en el desarrollo -por vez primera- del concepto de identidad chilena en la industria cervecera, al seleccionar levaduras originarias, propias de nuestro medio-ambiente y que brindan a la birra un sabor único con valor agregado. Junto a la labor anterior -y de importancia capital para la compañía- se persigue el rescate y resguardo de la biodiversidad, al realizar un registro de estos microorganismos en el hábitat nacional.

Tuvimos la posibilidad de conversar con dos de sus directivos, la Bioquímica y Doctora en Ciencias Biológicas, María Angélica Ganga y el Ingeniero en Biotecnología, Felipe Castro, quienes en una plática animada nos detallaron el trabajo y los nuevos proyectos de Kayta.

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Kayta surgió hace algunos años desde la plataforma de proyectos de fondos concursables “From Lab to Market”, pertenecientes a Innovo USACH, Universidad de Santiago de Chile. Comenzaron a funcionar bajo un esquema de innovación biológica nacional los profesionales María Angélica Ganga, Felipe Castro, Karen Venegas, Gustavo Lorca y Alfredo Monsalve, equipo y proyecto que día a día se potencia, generando nuevas líneas de trabajo y consolidación en el espacio chileno cervecero y vinícola.

De modo general, podemos resumir el trabajo de Kayta en una obra de selección, identificación de levaduras por región o zona geográfica con desarrollo del concepto de “aislamiento de levaduras”. Destacable es señalar que el productor cervecero o vitivinícola puede solicitar un perfil específico del microorganismo, el cual es buscado y desarrollado con la tecnología de Kayta, quien, en definitiva, genera una levadura exclusiva para ese productor. “Tenemos la capacidad de elaborar una chaqueta a medida en este tema. Si quieres tu propia levadura y que sea exclusiva para ti, podemos potenciarla, desarrollarla y reproducirla”. Este servicio lo están desarrollando con la industria del vino y pretenden expandirlo hacia el mundo de la cerveza con el objetivo comentado por Felipe: “Nuestro desafío es entregar una herramienta de trabajo que permita otorgar una identidad a la cerveza chilena y fortalecer el mercado cervecero”.

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Asimismo, Kayta preocupada por el buen manejo de levaduras líquidas, presta a sus clientes asesoría post-venta, permitiendo generar feedbacks con los productores. A ello se agrega, capacitación en materia de utilización y re-utilización de levaduras líquidas. “Cada vez que nos compran una levadura, nosotros le entregamos al productor una historia de la misma, indicamos cómo se comporta, cómo se activa y si es posible re-utilizarla o no. Si existe alguna problemática con el comportamiento de la levadura, tomamos muestras y buscamos una explicación a esa situación, estamos en condiciones de realizar y otorgar una análisis científico de la conducta del microorganismo”.

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En el contexto de asesorías a productores, la empresa ha dado un paso más adelante, creando por primera vez un Curso Básico de Levaduras, orientado a pequeños, medianos y grandes productores que deseen ampliar conocimientos sobre los microorganismos, pero también enfocado a público que desee optimizar y disminuir costos en procesos productivos. Con una malla curricular que abarca diversas temáticas de tratamiento de los microorganismos y aspectos teóricos y talleres prácticos, este curso se transforma en una herramienta imprescindible para el productor y/o interesado.

Finalmente, Kayta apunta al fortalecimiento del mercado cervecero desde una perspectiva innovadora, otorgando herramientas para el destaque de la cerveza en Chile: “Queremos ser algo más que un emprendimiento. Deseamos acompañar a la cerveza artesanal en este camino y potenciar nuestra área de servicios. Queremos generar conocimiento”.

Ná Zdraví!

Para mayor información sobre curso de levaduras

Mail: contacto@kayta.cl

Formulario de inscripción: https://goo.gl/forms/g3BC3Gv96XgmDIUj1

Temario y objetivos Curso

Texto/Edición: DE COPA EN COPA/

Bárbara Alarcón Cortez/ Andrés González-Cuadra

Fotografías: Bárbara Alarcón C./ Logo gentileza Kayta.

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ENTREVISTA A SERGIO PÉREZ GANADOR DE COPA CERVEZAS GARAGE UC 2015

Homebrewers… todo comienza por aquí

El mundo cervecero en los últimos años ha experimentado una expansión considerable. Nadie lo puede discutir. Cada día más personas consumen cerveza artesana y cada vez más existen aquellos que se aventuran en la elaboración de birras. Tras el creciente número de cervezas de autor, existen historias de esfuerzo, caminos de tropiezos y triunfos, todo ello marcado en su mayoría por ese primer batch, puntapié inicial de esta larga travesía y que diseña muchas veces un derrotero insospechado. Así, comienza el silencioso y largo periplo del cervecero casero, aquel que por pasión y en pequeños volúmenes, produce el noble brebaje.

A lo largo de esta entrevista, hemos querido rescatar a aquellos anónimos fabricantes cerveceros que con esfuerzo y cariño comienzan este camino y que, con su fuerza desconocida, protagonizan y activan la revolución cervecera.

Si tuviéramos que resumir en una frase este trabajo periodístico, lo condensaríamos en ésta: “El trabajo en silencio conlleva a frutos concretos”.

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Sergio Pérez Quiroga, joven homebrewer, 25 años, chileno, fue el ganador de la última versión de Copa Cervezas Garage UC 2015. Trabajador part-time y egresado de la carrera de Ingeniería Industrial de la Universidad Tecnológica Metropolitana, Santiago, es una persona esforzada y pasional, de risa tímida, observador, perseverante, amante de la música y de pocas palabras. Sergio, con un aire de rebeldía punk, nos cuenta su historia de fervor cervecero en el ya mítico Beer Garden El Mesón, recinto que nos brindó su hospitalidad y auspicio.

Sobre sus inicios narró: “Llegué al mundo de las cervezas de casualidad, alrededor de los 18 años de edad. Me llamaban la atención en supermercados. Cuando veía alguna la probaba… Ahí comprendí que la cerveza era algo más que una bebida alcohólica. Fue en Malloco, en Oktoberfest, donde me enteré que era posible elaborar cerveza en casa. Allí me interesó adentrarme en este nuevo mundo y por conocidos que también la elaboraban”.

Recién el año 2012 comencé a comprar los implementos en Minicervecería para crear mi cerveza. En esos primeros pasos, partí con un amigo que conocía de este mundo, ambos de cero, ayudándome también mucho Internet. El primer batch resultó bastante decente, fue una Scottish Ale. En ese momento, la elaboración para mí era algo esporádico, casi experimental, probaba recetas, averiguaba e investigaba formas de cocinar en la red. Fue el año 2014 cuando decidí elaborar birras de manera más profesional, me di cuenta que me interesaba más el tema”.

Sus primeras recetas fueron los estilos Scottish Ale, Irish Extra Stout, British Golden, Imperial Stout, American Pale Ale y Foreign Extra Stout. Esboza una simple y tímida sonrisa, quizás recordando sus primeros ejercicios: “Claro, esas primeras cervezas las vendí, era la forma de autofinanciarme para mejorar equipamiento, entre otras cosas”.

Le preguntamos cómo fue su llegada al concurso de cerveceros caseros de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), afirmando con entusiasmo “Fue por Internet, avisos en los grupos de cerveceros caseros. Había tomado conocimiento de otros concursos, pero siempre encontraba que a mi cerveza le faltaba algo para ir a una competición, no estaba seguro, pero esa vez mi cerveza me convenció para participar y lo hice”.

Es la primera vez que participaba en un concurso de cerveceros”, nos contó sorprendido por haber sido el triunfador de dicho concurso. “No sabía que fui el ganador, me sorprendió”.

Sergio nos detalló, al tiempo de entrevistarlo, que sus conocimientos cerveceros son netamente autodidactas, ya que no ha realizado ningún curso cervecero, “Todo ha sido por iniciativa propia, aprendiendo de a poco. Por lo mismo, necesitaba y buscaba la evaluación de los jueces BJCP. Le doy importancia a la retroalimentación, me interesa saber sobre los defectos que pudieran tener mis cervezas y que yo no percibo, por ejemplo. Considero relevante la opinión de ellos, aunque pienso que, a veces, la cerveza no es marcadamente de un estilo determinado y eso no es determinante para señalar si es buena o mala. No será muy buena o excelente cuando claramente requiera cambiar algunos aspectos como los alcoholes superiores, astringencia, entre otros. Pero si me pidieran cambiar mi receta por que no calza con el estilo de la Guía diría que no, porque a mi me gusta mi receta así. Ahora, claro, si se trata de descriptores como los mencionados anteriormente, obviamente hay que mejorarlo. Pero yo hago la cerveza a mi gusto, la disfruto. Hay que seguir ciertos parámetros, pero creo que debes ser flexible y no ceñirte rígidamente a los modelos que presenta la Guía del BJCP. No hay que cerrarse a un solo modelo. En definitiva, hay que disfrutar la cerveza. Exigir que una cerveza sea exactamente igual a la descripción de la Guía para mí no es correcto, ya que hay que ser flexibles”.

Sergio Pérez, como señalamos, estaba sorprendido de su premio y la mención recibida. No obstante ello, dicho galardón constituyó un impulso en su carrera de cervecero casero: “Ganar fue bueno, eso quiere decir que mi cerveza es buena. Muchas personas comenzaron a preguntarme por la cerveza, incluso me pidieron que les enseñara a fabricar, les interesó, me dio fuerza y las solicitudes de compra y venta aumentaron”.

Luego de este primer paso alcanzado, nos comentó cuáles son sus planes a futuro: “Mis proyectos, a corto plazo, son disfrutar siendo cervecero casero, quiero seguir avanzando en el mundo de la birra artesanal, me gusta el proceso de elaboración, quiero seguir aprendiendo más. Quizás también, asistir a clases del Instituto Cervezas de América GCA. A largo plazo, tener alguna empresa de cerveza artesanal y viajar a Irlanda”.

Nuestro entrevistado nos indicó que su producción es de aproximados 40 litros, dos batches al mes, en formato de botella 330cc. En este camino de trabajo silencioso y esforzado, materializó su producto con la marca “Skell”, de estilo Foreign Extra Stout, un ansiado paso en su carrera cervecera.

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Gentileza Sergio Pérez Quiroga

En su travesía cervecera, nos mencionó que una de sus mayores dificultades ha sido el control de temperatura en la elaboración de la cerveza: “Me ha costado dominar este tema, ya que no contaba con sistemas para aquello. Lo he tratado de suplir con algunas técnicas que aplicamos los cerveceros caseros. Una de mis cualidades es que soy flexible en mi forma de trabajar, me adapto, busco lo positivo, procuro adecuarme con lo que tengo y salir adelante. El apoyo de otros cerveceros es fundamental, toda vez que te ayudan, son solidarios en la solución de problemas como es, por ejemplo, el que te señalé. Además veo, esporádicamente, a la organización cervecera artesanal ChileBruers. No soy miembro activo, pero reviso en Facebook esta asociación, lo que me permite estar en cercanía con otros cerveceros caseros”.

Durante la entrevista surgió un tema relevante: el servicio cervecero. En efecto, el uso y disposición de cristalería. Al respecto, el ganador de la Copa Cervezas Garage UC 2015, nos comentó: “Claro que es importante el uso de la cristalería, sobre todo desde hace un tiempo. Cada cerveza se sirve en su copa y eso está por algo. En mi experiencia, el uso de las pintas y copas es un punto a valorar. Creo que cuando no me sirven en la copa adecuada la cerveza no la estoy disfrutando plenamente. No siendo una crítica, pero creo que los restaurantes deberían preocuparse más de ese aspecto. Y por otra parte, considero que debe también respetarse el gusto de la persona que bebe. Así, si quiere utilizar otro vaso, está bien, permítase. Así también, la temperatura de la cerveza. Hay que ser respetuoso de los gustos personales, nada debe imponerse”.

Al terminar la presente, le pedimos como joven homebrewer un mensaje de experiencia a las generaciones venideras y a quienes se inician en el arte de la producción cervecera: “Bueno, a mí me gustaría motivar a las personas y decirles que si están interesadas en este mundo y tienen la idea, que lo hagan. Hay que estimularse, hacer cosas, avanzar. Yo partí de cero, no hice ningún curso formal, pero sí le puse empeño y gané el concurso. Uno debe escuchar a los que saben y ayudar a quienes conocen menos. Asimismo, no hay que creer que uno lo sabe todo. Debes perseverar y aprender más”.

Finalmente, en cuanto a recomendación de cervezas y bares, nos sugirió, respectivamente, Old Rasputin Russia Imperial Stout, North Coast Brewing Co. (USA), Victory at Sea, Ballast Point Brewing and Spirits Co. (USA) y Cuello Negro Foreign Extra Stout (Chile); Pepperland, Providencia, Cervecería Rústico, Maipú y Beer Garden El Mesón, todos en Santiago.

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Sergio Pérez y De Copa en Copa junto a Patricio Toro en el Beer Garden El Mesón al finalizar nuestra entrevista.

Ná Zdraví!

 

Texto/Edición: DE COPA EN COPA/

Bárbara Alarcón Cortez/Andrés González-Cuadra.

Fotografías: Bárbara Alarcón Cortez// Sergio Pérez

Locación: Beer Garden El Mesón, Bulnes 367, Santiago de Chile

©Copyright by DE COPA EN COPA. Todos los derechos reservados

ENTREVISTA: NIGEL GALLAGHER, EL IRLANDÉS

 

Pronto,

Valparaíso,

marinero,

te olvidas

de las lágrimas,

vuelves

a colgar tus moradas,

a pintar puertas

verdes,

ventanas

amarillas,

todo

lo transformas en nave,

eres

la remedada proa

de un pequeño,

valeroso

navío.

( Fragmento de Oda a Valparaíso, Pablo Neruda)

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Los versos del poeta chileno citado reflejan a Valparaíso, tierra de amores marineros que van y vienen, latitud de ondulantes olas que nos invitan a experimentar la vida, donde vivir es pasión. Sí, Valparaíso posee esa pasión inagotable y es en ella donde mejor se retrata la figura de Nigel Patrick William Gallagher, dueño del bar El Irlandés, hombre entusiasta por esencia, oriundo de tierras remotas, que llega a nuestro puerto de la mano de la aventura. Ella, sumada al futuro que en aquella época se vislumbraba, ha contribuido –sin buscarlo- a transformar la escena cervecera nacional. Así, se suma a la historia de otro notable irlandés llegado a estos pagos, don Andrés Blest Maiben, quien fuera un destacado hombre de negocios y emprendedor, creador de la primera industria formal de cerveza en Chile.

Nos hemos trasladado hasta la ciudad puerto para entablar una conversación distendida, sincera y afable, con quien en el transcurso de más de 10 años ha sido un pionero en la introducción de cervezas de alta calidad para nuestro mercado cervecero.

Fue algo casual, en un principio no tenía interés alguno en llegar a esto, es decir, a ser dueño de un bar ni de quedarme en Chile. Conocía poco del país, sabía que era largo, con una historia complicada por un hombre que gobernó llamado Augusto Pinochet y que tenía un lugar de bellos paisajes denominado Patagonia, territorio donde existieron problemas con las fronteras. Digamos que tenía una idea poco definida de Chile. Jamás se me pasó por la mente quedarme, ya que no veía mucho potencial en desarrollar mi talento informático por estos lados. Hasta que me enamoré de una mujer chilena y fue ella quien con una pregunta sencilla, lo transformó todo: ¿Qué te gustaría hacer Nigel? Y me sorprendió. Hasta ese momento siempre había hecho lo que tenía que hacer, pero no lo que quería. Ella me dio el impulso y salté a lo desconocido”. Y así comienza el mítico bar “El Irlandés” y su historia.

Muchos podrán pensar que el nombre del lugar surgió fácilmente, casi de perogrullo. Mas no fue así. Nigel nos cuenta la anécdota: “En Irlanda, los bares están asociados al apellido del dueño y quisimos seguir la tradición. Pero el apellido Gallagher era/es difícil de pronunciar por estas tierras, surgiéndonos de esa manera la dificultad. Estábamos complicados, pensamos que esto no resultaría. Fue entonces cuando Teresa, mi señora, me dijo: ¿Cómo te llama la persona que trae el gas a casa?, ¿El irlandés, cierto?… ¿Cómo te dice la señora de la esquina que no puede pronunciar tu apellido?, ¿El irlandés verdad?…¿Y el vendedor de la tienda?. Y así, simplemente, surge el nombre”.

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La barra se inicia el año 2004, siendo su carta de navegación bastante clara: “No quería y no quiero un bar para gringos. Nuestro bar es una mezcla de Irlanda -mi tierra natal- y de las cosas buenas de Valparaíso”. El Irlandés se caracteriza por su ambiente acogedor y relajado. Añade Nigel: “Me crié en Coleraine, ciudad del norte irlandés, en donde el bar es un lugar para compartir y olvidarse del mundo, de los problemas”. Y de esta vivencia, Nigel extrae e importa un concepto que mantiene firme en su tasca: la baja luminosidad. Y esto tiene una razón de ser. Al respecto, nos explica “Busco algo acogedor, un bar no puede tener luz blanca, debe existir un relajo para el cliente. Uno debe entrar a otro mundo. Los problemas deben quedar fuera del local. Eso lo traje de Irlanda. Los bares allá así son, de luz tenue, lo que invita a conversar, a relajarte. Me ha costado hacer entender este concepto en Chile. Los administradores del bar buscan cambiar eso. Me alegan que no se puede apreciar ni leer bien la carta, que no se ven los rostros, etc, ¡como si existiera algo escondido!. A ello agrego y les señalo que un bar no puede ser todo blanco, con luz fluorescente. En un hospital no dan ganas de tomar una cerveza, de relajarse. Aquí sí. El bar debe ser como una cápsula, una locación que te permita sustraer de lo cotidiano. Así también, tampoco debe existir un reloj. El Irlandés es para disfrutar, pasarlo bien y eso lo quiero mantener. Yo este punto no lo transo. Un bar debe ser así”. Y ciertamente lo es, estamos al interior de éste, en su feudo y querida cantina, lugar que transporta por instantes a otros lares. El Irlandés es un ambiente distinto a tanto restaurant o bar conocido en Santiago y otras regiones de nuestro país. Tiene una atmósfera etérea, donde el tiempo y las horas se detienen, lo que sumado a una interesante conversación y unas buenas pintas, permite que la conversación fluya y se convierta en todo un privilegio para este medio.

Mi bar está orientado a público chileno, ese es el toque de Valparaíso. En Santiago, hay bares de estilo irlandés pero muchos chilenos no se sienten cómodos en ellos. Asimismo, hay otro grupo de chilenos que asisten a esos bares con el ánimo de ser un gringo más… Yo no quiero eso. Me interesa que los chilenos se sientan a gusto en este bar. En los bares irlandeses todos son bienvenidos, acá también, gringos y chilenos, pero –como digo- el bar está enfocado a público chileno. La mezcla hace especial al bar. La decoración, por ejemplo, tiene matices chilenos, el uso de durmientes en las sillas y en la barra son toques porteños”. Continuamos la plática comentando sus inicios: “He bebido mucha cerveza, litros y litros, pero en ese entonces, cuando comencé el bar, no tenía los conocimientos ni la experiencia de ahora. Había consumido mucha cerveza industrial”. Nos indica que en esos años el movimiento cervecero artesanal a nivel mundial era incipiente, por tanto, en sus estadías en lugares emblemáticos cerveceros, tales como California, no hubo mayor interés por su parte en lo concerniente al Craft Beer. Para Nigel, por tanto, la llegada a la cerveza artesanal también fue algo casual.

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Mi idea era tener una buena barra con variedad de tragos. En ese entonces conocí al dueño de Cerveza del Puerto. Y al abrir el bar comencé vendiendo esa marca. Era la única cerveza artesanal de Valparaíso y, en realidad, por esos años, habían muy pocas marcas en Chile. Puedo nombrar a Kross, Szot. Y fue especial, ya que Cervecera del Puerto también estaba comenzando”. Transcurrido el tiempo, Nigel nos indica que comenzó a estudiar más el tema. Añadido a lo anterior, se inicia la llegada de algunos proveedores de cervezas importadas, en especial belgas e inglesas. “Quizás en mi calidad de informático, de analista, me era necesario saber por qué una cerveza era buena y la otra no. Así fue como inicié el proceso de entendimiento, cuestión que me permitió comprender qué productos me ofrecían los proveedores. Así también me di cuenta de la oferta en otros países y sugerí a estos proveedores que trajeran nuevos artículos, de calidad. ¿Resultado? Ellos me miraban como con cara de “no sabe de qué se trata esto”, son cervezas caras y no se venderán. Fue así que decidí la importación de cervezas”.

Nos acercamos al año 2007. La primera cerveza que importó a nuestro país fue de la marca estadounidense Rogue, recuerdo que le dibuja una sonrisa: “En un principio no tenía idea de los trámites de importación”. Fue un acontecimiento la llegada de esta cerveza a Chile. A esa fecha, se conocían en nuestro mercado cervecero algunas casas cerveceras belgas e inglesas, mas de América del Norte la línea de producción era desconocida para el paladar chileno. “Fue algo nuevo y la reacción del público fue sorprendente. A raíz de ello, “me picó el bichito” de la importación y me pregunté por qué no traer otras”. Alrededor del año 2009, Nigel nos comenta que le surgió la posibilidad de importación de cervezas danesas, constituyendo ese hecho el desembarco en Chile por vez primera de la afamada Mikkeller junto a otras cervezas de categoría mundial. Fue una determinación –relata- que contenía ventajas para su importe: la cercanía al mundo danés por lazos familiares, la cercanía con dicho idioma y la atracción del producto -por si mismo- para el mercado chileno. Así llegó la marca danesa a Chile para buen gusto de nuestros paladares, manteniéndose estas importaciones hasta el presente junto a otras cervecerías gitanas como es el caso de su compatriota To Ol.

El atardecer en Valparaíso comienza a asomarse y junto a ella arriban los primeros clientes al bar, jóvenes con aspecto decidido a beber buenas cervezas. En cuestión de minutos El Irlandés se colma. Poco espacio queda y algunos de los parroquianos observan a nuestro entrevistado con curiosidad y admiración. Saben quién es, un hombre longilíneo de simpática barba, cercano a sus clientes y preocupado por una esmerada atención. “Nuestra clientela es especializada, está dispuesta a descubrir nuevos sabores, siendo ésta una característica del bar desde sus inicios”. Agrega, “en Chile la gente se emborracha y en Irlanda también. La diferencia es que acá el que bebe es mal mirado, se les sanciona socialmente, no son respetados, en cambio en Irlanda digamos que sólo una cantidad muy pequeña de personas –por ejemplificar- no bebe, por lo tanto, no existe ese prejuicio en el ambiente. El interés por la cerveza en Chile está subiendo rápidamente y es más, cuando comencé no habían tantas personas que conocieran las cervezas artesanales. Hoy existen clientes que saben muy bien lo que piden. Por ejemplo, hay aquellos en que tú adviertes el conocimiento que tienen sobre la cerveza. Cuando uno nota que no son parte del mundo cervecero y te piden –por ejemplo- una IPA, uno dice algo nuevo está pasando. Las personas tienen definido lo que quieren”.

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La presencia de Nigel Gallagher en la escena cervecera nacional ha sido de importancia capital en la apertura de nuevos sabores cerveceros. Muchos de los que están en el concierto patrio bebieron su primera IPA superlativa en El Irlandés. Un hombre con una visión clara de lo que es y debe ser el mercado cervecero. Una persona reservada, tranquila, de trato cortés, con opiniones francas, que sin buscar agradar a quien sea, cuenta lo que ve y siente del ruedo cervecero chileno.

Nuestro conocido entrevistado postula su visión: “En Chile, ¿Cuántas cervecerías habrá y, sin ánimo de ofensa, cuántos de ellas venden?. Es maravilloso que lo intenten. Muchos se fijan en el dinero y no en la calidad de la cerveza que expenden. Si hay mil cervecerías en el país, estimo cincuenta decentes. En eso estamos mal. Cierto es que somos nuevos en esto, pero dicha situación deberá frenarse cuando el cliente sepa más y sepa qué es genuinamente una American IPA. Entonces, no será posible vender mala cerveza. En este momento hay mucha palabrería y se entiende porque hay algunos que anhelan dinero fácil, intentando recuperar lo invertido. Existe una cantidad no menor que vende cerveza muy defectuosa”. Se detiene en lo concerniente a la educación cervecera y nos comenta: “Algunos establecimientos están bien, pero hay otros que quieren lucro fácil. En mi opinión no se puede hacer un curso de elaboración de cerveza en una tarde, es ridículo. Está bien que haya educación, pero que ella sea íntegra. Haga cerveza unas cien veces y después decida si tiene un producto a un nivel posible de venta. Si vas a hacer una IPA, prueba una verdadera, bien lograda IPA, ello para guiarse y seguir avanzando”.

¿Y qué opinión guarda Nigel de las competiciones cerveceras? Su pensamiento es catégorico. “No me han invitado a participar en algún evento evaluativo de cervezas. Pero en realidad -y con franqueza señala- no tengo mucha empatía con los certámenes que se realizan en Chile. He visto los resultados de ellos y no cuadran con mi experiencia, especialmente con cervezas ganadoras de medalla… Y no sólo lo digo yo, conozco personas que tienen buen paladar y, al conversar con ellas, opinan lo mismo. Entonces me preocupa mucho que cervezas que no son buenas ganen premios. Yo creo que se debe a varios factores: mal conocimiento de los estilos, mala clasificación de los mismos, poderío de las cervecerías competidoras, entre otras cosas. Si alguien me trae una cerveza con una medalla, me parece súper interesante, pero yo igual la probaré y veré si es buena o no. Cierto es que hay algunas competiciones mejores que otras. Además, existe otro problema. Tuve una experiencia en una competición en que gané con una cerveza extranjera y en la que también ganó otro importador con otro producto extranjero y luego ganó una cerveza chilena. Al recibir mi premio, alguien gritó “Sólo vale la chilena”… Fue feo, pero tenía razón, ya que no pueden en el mismo certámen comparar una cerveza extranjera con una chilena. Las cervezas europeas, las belgas por ejemplo, vienen con unos trescientos años de historia, siglos de diferencia y comparar y dar los premios análogos a una cerveza belga y a una chilena, a mi entender no cuadra, pero para los organizadores de los concursos al parecer no. Necesitamos comparar manzanas con manzanas. Esa estructura no está suficientemente pensada cuando hay certámenes. Creo que si eso cambiara, incentivaría al chileno a producir mejores cervezas. Porque hay gente en Chile que entiende, conoce, no son muchos, pero hay gente que sabe de cervezas”.

Llegamos al final de esta conversación y la noche estival porteña se instala en plenitud. Le planteamos a Nigel qué nos depara El Irlandés en el futuro. Al efecto, nos comenta con una inquietante tranquilidad y sinceridad. Parecemos estar frente a un capitán de barco que sabe que la navegación será difícil, pero que confía en su buena estrella para sortear los inconvenientes. “Nosotros estamos frustrados, pensando qué hacemos. Valparaíso está botado, está pasando por tiempos difíciles, no hay apoyo de ninguna forma y ello no solamente a mí me afecta. Hablo con otros dueños de locales y opinan lo mismo. El Irlandés seguirá, pero no sé si en esta ciudad. Un bar como el nuestro, siempre sujeto a mejoras, es un sueño lindo pero difícil de mantener en una urbe tan alicaída como está Valparaíso. Entonces si menos gente viene al puerto, menos vendrá al bar y la impresión de la ciudad para el chileno no es muy buena. Hay varios factores que influyen, tales como incendios, problemas económicos del país, entre otros. Entonces estamos luchando y batallando, pero ya estoy cansado. Y es por eso que estoy considerando otros proyectos. Amo Valparaíso, El Irlandés pertenece a esta ciudad, pero tengo 49 años y deseo que en algún momento las cosas funcionen solas. Es decir, creo que nunca voy a desear que funcionen solas, siempre voy a querer dirigir y entregar creatividad al negocio. Pero sí, me gustaría que los mecanismos diarios funcionen por su propia cuenta. Me preocupa, pero no quiero ser negativo. Hemos considerado otras ciudades, Santiago o Viña del Mar, mas la decisión de trasladarse es difícil”. Dicho lo anterior, nos comenta vislumbrando un horizonte con nuevos desafíos. “Estoy en un proyecto-tienda en Santiago, una boutique de cervezas que venderá cervezas y artículos relacionados con ella. La idea es contar con diversidad de productos. Me tomará un tiempo. Siempre pensamos en continuar con el bar y cuando éste funcione como deseo – imagino que en el futuro Chile mejorará económicamente – abrir la tienda”.

Nigel Gallagher es visionario. Lo mismo que lo llevó a salir de su tierra natal, lo invita ahora a soñar con una nueva aventura: instalar su propio Brewpub. “Quiero hacer mi propia cerveza. Será un sueño que combine la experiencia del bar, la importación y la tienda. Pero quiero armar algo que destaque. Yo quiero hacer algo bonito, diferente, único, bueno. En cuanto a mi equipo de trabajo, ya lo tengo visto. La pasión me mueve y soy porfiado”.

Por último, como es tradición en nuestras entrevistas, solicitamos a nuestro interlocutor la recomendación de algunas cervezas y restaurantes a visitar. Sin titubeos, afirma, “En cervezas, Mikkeller Sort Kaffe, estilo Black IPA, 9,2° abv, la marca Cantillon y la colaborativa Pop That Cherry, estilo Fruit Beer, 6,5° abv, trabajo de Lervig/Lindheim/Mikkeller. En restaurantes, Majestic comida india y 99 Restaurante, ambos en Santiago de Chile”.

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NÁ ZDRAVÍ!!

Texto y Edición: Bárbara Alarcón Cortez – Andrés González-Cuadra.

Fotografías: Bárbara Alarcón Cortez

Locación: Bar El Irlandés, Blanco #1279, Valparaíso, Chile.

http://www.neruda.uchile.cl/obra/obraodaselementales9.html

Las expresiones vertidas en la publicación son de exclusiva responsabilidad del entrevistado

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ENTREVISTA: RAFE HUTCHINGS – CERVECERÍA JESTER

TESÓN, SOBRIEDAD Y ELEGANCIA INGLESA

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Plácida y calurosa tarde. Avenida Providencia 2433, comuna homónima, Santiago de Chile. El ruido ambiente en la terraza de la locación que nos alberga se acentúa a ratos. Puntualmente a la hora convenida, estrechamos las manos. Es Rafe Hutchings, británico nacido en la ciudad inglesa de Taunton, consocio de Cervecería Jester –respetada y con importantes premios a esta fecha en el ruedo nacional-, quien pausadamente y pintas de Manitoba American Pale Ale (APA) tirada mediante, comienza a explayarse en una distendida conversación-entrevista. “Llevo doce años aquí en Chile y bueno, llegué porque hice una práctica aquí y siempre me había gustado América Latina. Me gustó Chile, me quedé, conocí a una chilena. Después comencé con otros negocios y hace como cuatro años empezamos yo y un amigo el proyecto Jester. Hoy somos tres. ¿Por qué comenzamos Jester? Porque mi amigo comenzó a hacer cerveza en la casa y estuvimos viendo la posibilidad de importar una muy buena de marca inglesa. Recuerdo que volví de unas vacaciones, probé la cerveza que él había fabricado y el resultado fue excelente. Entonces le dije que teníamos que iniciarnos con una cervecería. Lo pensamos rápidamente y lo decidimos. Ese fue el punto de partida. Obviamente tomó tiempo, unos dos años, trabajar más en nuestros conocimientos, obtención de patentes y demases”.

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Se da una pausa para observar y respirar. Ante la interrogante de los años aproximados desde el puntapié inicial en el rubro cervecero, nos señala: “Hace cinco años atrás aproximadamente, en 2010”. Nos interrumpe el garzón con instruidos comentarios de la cerveza servida y nos pregunta qué nos ha parecido la misma. Simpático momento. Rafe sonríe y lo felicita por sus conocimientos, haciendo hincapié en la temperatura de servicio.

De sus orígenes en el país, rememora: “Estaba trabajando en un diario al principio, después comencé una empresa de exportación. También hice consultoría ambiental y cada vez más, de a poco, me dediqué al tema cervecería. Pensé, en aquel momento, que nuestro anhelo como equipo fuera dedicarse a la cervecería. En este momento, por ejemplo, cocinamos cerveza todos los sábados. Este fin de semana, en concreto, sábado y domingo”.

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Respecto al nombre de la marca señala, “Jester en castellano significa bufón. Queremos que sea una etiqueta divertida, entretenida, abierta, sin pretensiones, no tan seria, en resumen, una marca abierta con la gente”. Complementamos la idea anterior señalando que la cerveza en sí es una bebida socializadora, de distensión, más desformalizada. Rafe sereno replica, “Sí, eso, no es como el vino. A mí me gusta el vino también, pero hay ciertos factores nobles que inciden en él. Obviamente para tener un vino muy bueno hay que gastar muchísimo. Una cerveza no es así, tú aquí en Chile puedes pagar desde mil quinientos/dos mil a cuatro mil pesos y consigues cervezas fantásticas. Entonces, a diferencia del vino, ella es más alcanzable, es un producto más solidario”.

BAC.DCEC.P1050486 )Rafe bebe un sorbo generoso de su APA. Nosotros igual. Consultado por los estilos de nacimiento aquel 2010 y la producción de cerveza, complementa: “Con uno, con eso partimos. Era como un Ale británico fuerte. A una escala pequeña hacer cerveza es más un arte. Hay bastante que probar, experimentar, aprender. No hay atajos. Hacer cerveza es complicado, hay muchísimas variables, es un camino largo y entretenido. Hay mucho que aprender y cuando uno va aprendiendo más descubre que hay otro nivel de conocimiento, casi sin límites. Así que en ese sentido, en un principio, tomamos bastante tiempo en desarrollar, enfocarnos en un estilo. Después evolucionó la propuesta para la receta y llegamos a la Manitoba American Pale Ale. Luego, posteriormente, con la Saison y en 2014, año pasado, lanzamos la Luptopia West Coast Imperial India Pale Ale y la Cosmonauta Russian Imperial Stout. Pronto produciremos algunas novedades”.

Somos incisivos y preguntamos: Cuando llegaste a Chile, ¿Cuál fue tu primera opinión, impresión de la cerveza chilena? Rafe con su flemático estilo responde, “en esos años solamente pude encontrar Escudo y Cristal. No ví cervezas artesanales, era un desierto, y después un día encontré Kunstmann… Me sentí feliz porque era mejor que las que te nombré. Después descubrí Austral, una Pale Ale recuerdo. Con posterioridad, fui a un par de ferias y me encontré con Kross y otras que también partían. Entonces poco a poco salieron este grupo inicial de cervecerías que comenzaron a crecer. Ello fue muy bueno porque después de los iniciales dos o tres años de Escudo y Cristal, estaba un poco loco, ja, ja, ja”. Le advertimos, como inglés que es, la particularidad de encontrarse con aquellas cervezas… “Bueno, así es. Es lo que había para beber…”.

En un momento de pausa y prestos a armonizar nuestras cervezas, inquirimos en su Inglaterra natal y sus inicios en territorio patrio. “Una vez al año intento viajar a casa para ver a mi familia. Llegué a Chile en mayo de 2003 y como referencia les puedo decir que trabajé en Argentina durante unos meses una vez y después de allí viajé hasta aquí por dos o tres semanas. Fue en 1999. Recuerdo que fui a Pucón, San Pedro de Atacama, La Serena, Santiago, al sur también y luego volví a Argentina”.

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De Copa en Copa (DCEC), en dinámica de pregunta-respuesta, intercambia ideas en torno a las proyecciones de Jester. Profundizamos en el mejoramiento del producto. “Sí, por supuesto. Creo que con el nuevo sistema que implementamos vamos a poder mejorar y ello es algo muy importante para nuestra marca. Nuestra misión como cervecería es hacer la mejor cerveza que podamos y no algo más sofisticado que ello. Ojalá que tenga larga vida nuestra cerveza y que la pidan. Es lo que pretendemos hacer. Si la cerveza es buena, la venta por ejemplo aumenta. Así lo vemos nosotros”.

DCEC: ¿Actualmente la planta dónde está ubicada?

En la comuna de Conchalí, Santiago. Allí arrendamos un galpón. Cuando partimos con él pensamos, ¿Por qué estamos arrendando tanto espacio? Pero ahora con el nuevo equipo, los fermentadores y todos los barriles, estamos bien. Podríamos instalar algunos fermentadores más, estaríamos bien, pero hay cada vez menos espacio”.

DCEC: ¿Puedes enseñarnos resumidamente el detalle de los equipos, cuántas ollas maceradoras, fermentadores, ustedes disponen en este momento en la planta?

Actualmente tenemos seis fermentadores, dos de 1000 litros, dos de 2000 litros y dos de 400 litros. Todos en acero inoxidable y con doble chaqueta. En cuanto a ollas maceradoras, de cocción, sí, hay un nuevo sistema que se ve bonito. Vamos a ocuparlo por primera vez en lo inmediato en una producción a modo de prueba, semi-automizado. Tendremos un mejor control sobre el proceso, de modo que con ello podremos seguir mejorando la cerveza y aún más, aprendiendo. Hay tanto por aprender. Uno nunca dejará de aprender sobre la cerveza y hay que seguir experimentando, educándose. Es como cocinar. Hay que probar, intentar cosas, así uno se enfrenta”.

DCEC: La cerveza es una experiencia y hay que apreciarla con humildad, sin divismos. En ese sentido, día a día uno aprende y ella enseña demasiado, suministra conocimiento. ¿Qué significa la cerveza en tu vida?

Bien, yo crecí tomando buena cerveza con mi familia y en ese sentido ella me acompaña desde pequeño. Por suerte tengo esta oportunidad de ganarme la vida y crear un producto, un proyecto según lo que yo y mis socios valoran”.

DCEC: Perfecto. Tenemos Jester para rato, mucho tiempo más…

Esperamos que sí. Siempre hemos tomado una visión de largo plazo. Privilegiamos ello”.

Atendidos los tiempos y la vorágine de la ciudad, concluimos el intercambio.

DCEC: ¿Qué te parece Santiago de Chile como ciudad cervecera en relación a otros focos del país, y a modo de sugerencia, qué locales puedes sugerir para beber una buena cerveza y en que te sientas como en casa?

Sí bueno, a este respecto, Santiago comparada con otras ciudades no puedo comentarlo. La verdad es que trabajo tanto que no viajo mucho, por lo cual no puedo señalar cómo son otras ciudades. Pero por lo que conozco y he aprendido, Santiago de Chile tiene cada vez más locales que están incorporando la cerveza artesanal. Hay lugares con seis, ocho líneas…Y eso que estamos recién comenzando… Dónde hay buena cerveza? Aquí en la Herencia Chilena, Barbudo Beer Garden, Pepperland, Rubik, Cervecería Nacional, en Bellavista tienes Uncle Fletch, Loom. Igualmente Santa Cebada, Bar Mourgues en San Miguel, Rústico en Maipú, El Mesón del Buen Comer”.

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DCEC: ¿Conoces todo el circuito por lo que escuchamos?….

Soy muy dedicado a mi trabajo… ja, ja, ja”.

Le deseamos éxito en su gestión y proyecciones. Asimismo, complementamos lo anterior con comentarios referidos a su consolidación progresiva en el mercado artesanal chileno. Jester importa seriedad, estabilidad y calidad tras su proceso. Esperamos que este payaso/bufón, logotipo de la etiqueta, se perpetúe y haga siempre reír -buena calidad mediante- a todos los beergeeks que degusten estas cervezas. Rafe agradece afirmando, “ese es nuestro anhelo y se va a convertir en nuestra línea de trabajo”.

Seguramente así será si la consistencia en el tiempo se mantiene. Jester al menos, apuesta a eso. Muchos galardones y reconocimientos en lo próximo vendrán!!.

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Ná Zdraví!

Texto/ Edición: Andrés González – Cuadra / Bárbara Alarcón Cortez

Fotografías: Bárbara Alarcón Cortez

Locación: Herencia Chilena – Sandwichería y Cervecería

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SECCIÓN ENTREVISTAS: MARÍA JOSÉ DUARTE URETA, PASIÓN POR LA CERVEZA

Conociendo a:

María José Duarte Ureta

Pasión por la cerveza

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Bellavista 0360, comuna de Providencia, Santiago de Chile. Hemos llegado al estiloso y cálido Loom Brewpub, donde debemos encontrarnos con la protagonista de esta sección. En el bar está todo dispuesto para el desarrollo de una exclusiva cata de cervezas extranjeras cuyos guías, jueces BJCP (Beer Judge Certification Program), amenizan y comparten las piezas de la sesión proyectada. Allí presente, en la mesa de cata, destaca una mujer, única jueza presente. Nuestra entrevistada.

Entre las copas dispuestas, ambiente coloquial y los saludos de los jueces, se inicia la degustación. Transcurren las horas de análisis y comentarios. Llenado de fichas de tabulación. Opiniones. En un segmento de descanso, comenzamos nuestra conversación.

María José Duarte Ureta, comúnmente conocida como “Pepa” dentro del círculo cervecero criollo, es una mujer directa, alegre, activa, con personalidad fuerte, de palabra sencilla, amiga de sus amigos y de la palabra empeñada. Madre, periodista, ejecutiva de ventas de Cervecería Principal, sumiller de cervezas, jueza internacional BJCP, asistente de catas en el pasado evento Copa Cervezas de América Chile 2015, profesora titular en Instituto Cervezas de América GCA y una personalidad frecuente en el quehacer cervecero chileno.

Antes del receso, la divisamos atenta durante el desarrollo de la cata, no escapándosele ningún detalle. Advertimos que está en su mundo. Fluye con natural femineidad y osadía en un universo particularmente masculino. Un mundo que es ajeno a muchas mujeres y que nuestra entrevistada conoce bastante bien.

María José remolina la cerveza en su copa, dejándola descansar. Instante de pausa propicio para el diálogo.

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Comencé en el mundo cervecero como promotora de Carlsberg, marca danesa traída a Chile por una importadora de cervezas extranjeras cuando estudiaba la carrera de Periodismo en la Universidad Santo Tomás. Posteriormente comencé a trabajar en Flannery’s Irish Geo Pub y al poco tiempo me ascendieron a jefa de garzonas del mismo restaurante y de ahí pasé a especializarme más como bartender. Fue en ese momento que, de a poco, comenzó mi pasión por la cerveza. Avanza el tiempo, llegué al área administrativa del local comercial. Todo esto transcurrió entre los años 2004 y 2010. Debo mencionar que en este camino recorrido hubo dos personas claves para mí: Martin Flannery y Christoph Flaskamp. Ellos me dieron las oportunidades, la confianza y el soporte para avanzar en esto, constituyen los cimientos de lo que he estado construyendo”. Pero el salto a la verdad para ella fue el año 2014. “Estaba en un momento clave en mi vida, había que tomar una decisión. La pregunta era ¿Qué quería hacer en mi vida? Dos alternativas: continuaba el camino del yoga o bien me dedicaba al mundo de la cerveza. En aquel momento eran mis opciones. Y en ese instante fue que recibí una invitación de Cervecería Loom -tiempo que se encontraba en la comuna de Macul, Santiago- para realizar un curso de cervezas estilo lámbico impartido por Boutique de Cervezas… Y el Universo me dio la respuesta que esperaba. Me dediqué a la cerveza. Posteriormente, decidí tomar el curso de Beer Judge Certification Program (BJCP), contando con el apoyo de mis jefes, particularmente Martin Flannery, quien generosamente me auspició. Fue un arduo trabajo, ya que el curso no es fácil. Finalmente aprobé. A los meses siguientes de cursada la certificación estadounidense, realicé el programa/curso de sommelier de cervezas en Buenos Aires, Argentina a cargo del conocido Martín Boan”.

María José tiene a su haber –a la fecha de esta conversación/entrevista- cuatro participaciones en Copas cerveceras a nivel nacional.

Hacemos un alto en nuestro coloquio. Debe retornar a la cata, pero antes reflexiona: “En este camino lo que más me ha costado ha y he sido yo misma. Tenía prejuicios, pensé que por ser mujer me discriminarían. A veces las mujeres nos imponemos límites de antemano y en un mundo tan masculino nosotras mismas nos entrabamos. En el curso de BJCP me sentí el eslabón más bajo, sentí mi falta de conocimientos. Había en el curso enólogos, agrónomos, maestros cerveceros y compañeros avezados en la cerveza, pero ellos fueron solidarios y lo aprobé tal como ellos en igualdad de condiciones. Me costó sentir el reconocimiento de mis pares. No entendía que ellos me aceptaban tal cual y fue así desde el día uno. Ahí entendí la solidaridad de la cerveza”.

Actualmente es ejecutiva de ventas de la empresa Cervecería Principal. Tiene a su cargo la línea de ventas a gran escala, capacitación y catas de servicios, lo que le permite estar en contacto permanente con restaurantes y afines. Esta situación otorga a nuestra entrevistada una visión sensata sobre el contexto cervecero nacional. “Hay mucho que hacer en cuanto a la educación. Hay que educar al público que frecuenta los bares y al personal que atiende en los mismos y restaurantes, que sepan recomendar cómo maridar las cervezas y, por ejemplo, indicar cuál es mejor para un día de calor. Actualmente existen cerca de 300 cerveceros artesanales certificados, pero todavía estamos en pañales, tenemos mucho que aprender, mucho por hacer. Podemos producir cebada, lúpulos, tenemos recursos naturales, las ganas, pero falta educar al público y a los dueños de bares y restaurantes, ya que muchos sólo ofrecen cervezas industriales y no permiten abrir las puertas a las cervezas artesanales. Y cuesta bastante. Existe una competencia desleal para con los cerveceros artesanales. Ellos no pueden competir con las altas sumas que ofrecen, por ejemplo, grandes compañías industriales chilenas para mantenerse en el mercado. Los cerveceros artesanales le están quitando público a la cervecerías industriales. La gente que comienza a consumir cerveza artesanal ya no vuelve a la industrial y por otra parte le estamos pisando los talones al mundo del vino”.

Última copa de degustación en la cata. Los jueces están concentrados en cada sorbo de cerveza que beben. El trabajo es arduo. Sabor, aroma, apariencia. Todos y cada uno de los sentidos se ponen a prueba en cada gota de birra. Minutos finales de análisis sensorial y comentarios. Pausa. Ha terminado el quehacer de la cata permitiendo la distensión y la reanudación de nuestra animosa conversación.

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Como mujer mi interés particular son los espacios de nosotras en el rubro cervecero. Existen muchas que beben cerveza pero no saben que son en sí y muchas que aún no han encontrado su cerveza y no hay espacios para juntarse a discutir”. María José sonríe. “A todo esto quisiera desmentir el mito que las mujeres preferimos las cervezas dulces. Habemos quienes preferimos una buena India Pale Ale (IPA), cerveza amarga y lupulada. Esa es mi sensación. Es necesario que se genere este espacio. Nosotras las mujeres tenemos una percepción más aguda, podemos ver cincuenta colores diferentes donde un hombre ve cuatro. Percibimos mejores lo aromas, sabores, sentimos más, creemos que podemos ser más eficientes en esa área. Se me ocurrió reunir a un grupo de mujeres que tuvieran intereses cerveceros en una agrupación. En relación a ello, una de las razones fue que las mujeres no estén un paso atrás en el mundo cervecero. La idea es un espacio de igualdad. Por motivos laborales y personales el proyecto se encuentra detenido, espero concretarlo, continuar en ello es mi proyecto y desafío personal. Me gustaría aportar a las mujeres que quieran aprender más de cervezas y decir que comiencen a probar cervezas de diversos estilos, que degusten, pregunten, busquen recomendaciones al momento de pedir una cerveza artesanal. La cerveza es un abanico multicolor y de múltiples sabores y, particularmente para aquellas que se animan a tomar el curso de juez con certificación, les puedo decir que hay que poner toda la cabeza en ello, instruirse. La prueba no es fácil, hay que probar cervezas, experimentar el sabor de ellas, conocer a personas que viven o trabajan con el mosto hasta los codos. Aprender de ellas”.

Sin duda alguna, en los próximos días María José comienza uno de sus proyectos más esperados: será profesora de Cata, Servicios y Cristalería en el recientemente creado Instituto Cervezas de América, perteneciente al Grupo Cervezas de América. “Lo mío es educar, enseñar. Falta educación cervecera, es necesario para que la industria cervecera artesanal chilena crezca. Hay mucho que avanzar. Quiero enseñar en Chile, quiero educar al público sobre las cervezas. Deseo que aumente la calidad en la producción de las empresas cerveceras”. Así surge una reflexión que nos permite comprender el camino recorrido por María José y que se entrecruzó con la pasión cervecera, “No sabía que quería hacer en mi vida. Estudié Periodismo, me fue bien, me recibí, pero al momento en que entré a una cervecería a hacer cerveza decidí esto es lo que yo quiero, lo que me acomoda. He conocido gente valiosa, particularmente con el curso BJCP. He ganado conocimientos, seguridad, mi vida ha tomado un rumbo. Me siento realizada, soy feliz y sé qué quiero hacer en mi futuro”.

Recomendaciones de nuestra entrevistada para el buen beber: “En cervezas recomendaría Idiot IPA de Coronado Brewing Company – USA, Animal IPA de Cervecería Spoh – Chile y Pliny The Elder de Russian River Brewing Company – USA. Y restaurantes en Santiago de Chile, me quedo con Loom BrewPub, Mossto Brewfood, El Camino Texas Style Barbeque y Flannery’s Irish Geo Pub”.

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DE COPA EN COPA junto a nuestra entrevistada María José Duarte

NÁ ZDRAVÍ!!

Texto/Edición: Bárbara Alarcón Cortez /Andrés González Cuadra

Fotografías: Bárbara Alarcón Cortez

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